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Sus asesores no desmienten que el mandatario esté bajo una investigación judicial

Trump dice sufrir magna persecución encabezada por los malos en EU

Mike Pence contrata a un abogado; al parecer ya nadie se siente a salvo en la Casa Blanca

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su esposa Melania, acudieron ayer a la Suprema Corte de Justicia para asistir a la toma de protesta del magistrado Neil GorsuchFoto Ap
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Lleno total registró ayer el tradicional partido de beisbol entre congresistas demócratas y republicanos que se organiza con fines de caridad. El juego se llevó a cabo luego del ataque que sufrieron el miércoles cuando practicaban para este encuentro y en el que resultó herido Steve ScaliseFoto Afp
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 16 de junio de 2017, p. 23

Nueva York.

Donald Trump se burló –pero ni él ni sus asesores y aliados desmintieron o negaron que el presidente esté ahora bajo investigación por posible obstrucción de la justicia– y acusó que es víctima de una magna persecución encabezaba por los malos, pero la mayoría de la población ahora sospecha que él es el malo.

Justo mientras el presidente se quejaba de ser víctima de una persecución, se reveló que su yerno e íntimo asesor Jared Kushner también está bajo investigación por sus negocios con los rusos, al igual que los manejos financieros de otros cercanos a Trump e integrantes de su campaña, reportó el Washington Post.

Esta mañana, poco antes de las siete (hora local), Trump respondió a la bomba revelada ayer por el Washington Post de que el fiscal especial Robert Mueller, encargado de la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones y la posible colusión de miembros de la campaña de Trump, está indagando si el presidente intentó obstruir la justicia en este caso. En un tuit escribió: fabricaron la historia falsa de colusión con los rusos, encontraron cero comprobación, entonces ahora van por obstrucción de justicia sobre la historia falsa. Bien.

Poco después, agregó en un segundo tuit: están atestiguando la cacería de brujas más grande en la historia política estadunidense; encabezada por algunas personas muy malas y con conflictos.

En la tarde, aparentemente obsesionado con el tema, Trump tuiteó un mensaje en el que deploró que su ex contrincante la chueca Hillary no había sido enjuiciada por el manejo de sus correos electrónicos.

Horas después de que el Post reportó que Trump está ahora bajo investigación, el Partido Republicano circuló argumentos preparados para ayudar a políticos aliados del presidente a responder, varios de los cuales se enfocaban en atacar la credibilidad e imparcialidad de Mueller –al cual aparentemente se refiere el presidente en su tuit como muy malo–, cambiar el tema y denunciar las filtraciones injustificables, atroces e ilegales de la FBI, con el propósito de minar al presidente. Concluyen que el único delito aquí son las filtraciones ilegales.

La oficina de Mueller ha solicitado entrevistas con altos funcionarios de inteligencia y documentos de sus agencias que indican que un enfoque de su investigación es sobre si el presidente de alguna manera intentó interferir o influir en la investigación sobre Rusia, que culminó con el dramático despido del entonces director de la FBI y encargado de esa investigación, James Comey.

En los días recientes también se ha especulado si Trump estaba contemplando despedir a Mueller, algo que se reporta fue evitado cuando sus asesores le advirtieron de las severas consecuencias de tal decisión.

Mueller, mientras tanto, sigue ampliando las dimensiones de su investigación. El Post reportó que el fiscal especial está investigando los negocios y finanzas de Jared Kushner, yerno y asesor del presidente, como parte de la indagación sobre las relaciones de los socios de Trump con intereses en Rusia después de revelar el miércoles que la investigación también está examinando posibles delitos financieros de algunas personas cercanas a Trump y gente relacionada con su campaña.

Por otro lado, y por si algo faltara, se anunció otra investigación del Congreso. El senador republicano Charles Grassley, presidente del Comité Judicial, informó que esa comisión investigará el despido de James Comey y cualquier interferencia partidaria inapropiada en las investigaciones de las agencias de seguridad pública.

Mientras tanto, casi 200 legisladores federales demócratas –cifra sin precedente– presentaron una demanda federal en la cual acusan a Trump de violar la Constitución. La demanda sostiene que el presidente ha lucrado personalmente por medio de los negocios de gobiernos extranjeros con sus empresas, por ejemplo, sus hoteles. Es la tercera demanda contra Trump sobre este asunto desde que llegó a la Casa Blanca –las anteriores la han interpuesto los procuradores generales de Maryland y Washington DC, y otra una organización independiente junto con dueños de hoteles y restaurantes.

Con su ataque frontal contra el fiscal especial –quien es uno de los abogados y ex funcionarios públicos (ex director de la FBI) más destacados y respetados por la cúpula política de este país– Trump continúa con su práctica de confrontar a todos aquellos que se atreven a cuestionarlo o frenarlo, como cuando se burló de jueces federales (incluso atacó sus capacidades mentales), y de altos funcionarios de los departamentos de Estado, de Justicia (despidió a la procuradora general en funciones por su renuencia a defender sus órdenes ejecutivas sobre viajeros de países de mayoría musulmana), y de Defensa, así como agencias de inteligencia.

Con ello no ha ganado apoyo popular más allá de sus bases fieles, y de hecho está perdiendo credibilidad y confianza. Sesenta por ciento de estadunidenses cree que Trump intentó obstruir u obstaculizar la investigación de posible colusión de su campaña con los rusos, según un nuevo sondeo de AP-NORC. Peor aún, más de 60 por ciento de los encuestados cree que Trump tiene poco o nada de respeto por las tradiciones democráticas del país, y dos tercios (65 por ciento) no creen que tenga gran respeto por las instituciones democráticas.

Mientras tanto, se reporta un creciente nerviosismo en la Casa Blanca, y este jueves el vicepresidente Mike Pence reconoció que ha contratado a un abogado personal al revelarse la investigación sobre Trump.

Parece que nadie se siente a salvo.